Autoridad y Obeciencia

Autoridad y Obediencia
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Una esposa se acercó a mi para hacerme la pregunta: “Pastor, es cierto que yo estoy en la obligación de obedecer en todo a mi esposo aún cuando se que me está pidiendo algo que va contra mi honor y mis principios? Él siempre dice que es la autoridad y yo debo ser sumisa en todo a él.

¿Hasta dónde van tomadas de la mano la autoridad y la obediencia?

El propósito de Dios siempre ha sido que el hombre ejerza autoridad como puede ser observado en el mandato que él dio a la humanidad acerca de gobernar el mundo en Génesis 1:28. Como toda autoridad es delegada, la autoridad sólo puede ser usada por aquellos quienes mantienen una relación obediente con la fuente del Poder.

La Biblia nos da un ejemplo de lo que es autoridad genuina ejercida en la perspectiva de Dios cuando describe a un militar pidiendo un milagro de Jesús para uno de sus siervos.

“ Después que terminó todas sus palabras al pueblo que lo oía, entró en Capernaúm.
Y el siervo de un centurión, a quien este quería mucho, estaba enfermo y a punto de morir.
Cuando el centurión oyó hablar de Jesús, le envió unos ancianos de los judíos, rogándole que viniera y sanara a su siervo.
Ellos se acercaron a Jesús y le rogaron con solicitud, diciéndole:–Es digno de que le concedas esto, porque ama a nuestra nación y nos edificó una sinagoga.
Jesús fue con ellos. Pero cuando ya no estaban lejos de la casa, el centurión envió a él unos amigos, diciéndole:–Señor, no te molestes, pues no soy digno de que entres bajo mi techo, por lo que ni aun me tuve por digno de ir a ti; pero di la palabra y mi siervo será sanado, pues también yo soy hombre puesto bajo autoridad, y tengo soldados bajo mis órdenes, y digo a este: “Ve”, y va; y al otro: “Ven”, y viene; y a mi siervo: “Haz esto”, y lo hace.
Lucas 7:1-8.

La verdadera autoridad es de origen espiritual. Esa autoridad procede del espíritu de aquel que ejerce la autoridad e impacta sobre las personas sobre quién ejerce la autoridad.

“Únicamente la obediencia tiene derecho al mando”.
Ralph Waldo Emerson (1803-1882) Poeta y pensador estadounidense.

Cuando aquellos que ejercen autoridad no están viviendo en obediencia a su más alta autoridad, ¿Qué ocurre? En ese caso ellos no tienen autoridad, sino Poder en su voluntad, Presión emocional o argumentos de fuerza. Todo esto ya no viene del espíritu, sino del alma y por ello sólo tocan el alma de sus seguidores y por ellos, éstos pueden responder con resentimientos o amargura y se abrirán al conflicto.

Si los hombres han de servir a Dios, la sujeción a la autoridad es una necesidad absoluta.
La obediencia transciende a lo que hacemos. David por ello detuvo su mano de tocar al “ungido de Jehová” Ser lleno de Cristo es ser lleno de obediencia.

Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús: Él, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomó la forma de siervo y se hizo semejante a los hombres. Mas aún, hallándose en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por eso Dios también lo exaltó sobre todas las cosas y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, en la tierra y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre. Filipenses 2:5-11

La obediencia se aprende por medio del sufrimiento. Hebreos 5:8.

“Obedecer es el deber nuestro, es nuestro destino, y aquel que no quiera someterse a la obediencia será necesariamente despedazado”. Thomas Carlyle (1795-1881) Historiador, pensador y ensayista inglés.

¿Te has impresionado alguna vez ante ministros o líderes que tienen dones especiales?

Te has impresionado con alguien que canta como un ángel o predica con mucha unción o elocuencia y has dicho: “Wow que ministerio. Pero, Autoridad Espiritual no es un asunto de dones, sino de una vida de dones combinada con una vida de carácter sólido y esto viene de una vida vivida en obediencia al Señor.

Cuando tú tienes un don de Dios y una vida de carácter, Dios está dispuesto a derramar su Autoridad sobre tu vida. Obediencia y Autoridad Espiritual están íntimamente ligadas y jamás pueden ser separadas.

La sumisión es absoluta, pero la obediencia es relativa. La sumisión es un asunto de actitud, mientras que la obediencia es un asunto de conducta.

Pedro y Juan respondieron al concilio judío: “Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios” Hechos 4:19.

Su actitud no era rebelde, puesto que todavía se sometían a los que estaban en autoridad. La obediencia, sin embargo puede no ser absoluta. A algunas autoridades es necesario obedecer, mientras que a otras no, especialmente cuando están en juego principios cristianos.

Ejemplos Bíblicos de esto:

1.- Las parteras que desobedecieron las órdenes de Faraón.
2.- Los tres amigos de Daniel que se negaron a adorar la estatua.
3.- Daniel desobedeciendo el decreto real de no orar
4.- Pedro predicando el evangelio a pesar de la orden del consejo gobernante.

Tom Marshall en su libro Entendiendo el Liderazgo dice:
“La Autoridad ejercida en la esfera espiritual o moral es diferente de cualquier otra autoridad. La autoridad espiritual está íntimamente ligada al carácter. La Autoridad Espiritual está profundamente comprometida con:
La integridad de la selección moral. Por lo tanto es necesario que la gente decida en base a la conciencia.

Honrar la individualidad y diferencia de la gente. La manera de Dios gobernar no es uniformidad, sino unidad en la diversidad.

Respeto a la vida personal privada. Ninguna Autoridad llamada Espiritual debe violar Estos tres enfoques.

“Obedeced más a los que enseñan que a los que mandan”. San Agustín (354-439) Obispo y filósofo.

Sigue diciendo Tom Marshall en su libro Entendiendo el Liderazgo:

Los líderes en el cristianismo que están ejerciendo Autoridad Espiritual deben fuertemente evitar la coerción o manipulación del pueblo ya sea por la fuerza de la personalidad, el carisma o la reputación. El pueblo por su parte debe evitar a toda costa el evitar asumir su responsabilidad moral permitiendo que sus líderes hagan las decisiones éticas por ellos.

Tú eres un hombre de Dios, por lo tanto dígame lo que tengo que hacer y yo lo haré. Tú eres una mujer de Dios que conoce a Dios, yo confió en tu discernimiento, por favor dígame lo que es correcto y lo haré. Estas expresiones y actitudes necesitan ser rechazadas como si fueran plaga. Usted no puede como líder ser la conciencia de otra persona y usted no puede ocupar al lugar de Dios ante ellos.

MAL USO DE LA AUTORIDAD ESPIRITUAL.

Cuando los líderes declaran categóricamente que ellos tienen la verdad en asuntos morales o espirituales y no permiten cuestionamientos, ni discusión sana ni el ser refutados, ellos están usando mal la autoridad espiritual.

Cuando ellos clasifican los puntos de vista contrarios o interpretaciones diferentes como una rebelión contra la autoridad ungida, ellos están abusando de su autoridad espiritual y esto evidentemente conduce al legalismo y raya en los límites de las sectas. El legalismo a la larga produce insensibilidad moral. Jesús la ilustró cuando los fariseos llevaron a la mujer adultera para que el Señor diera la orden de apedrearla.

La autoridad de una persona se basa en su ministerio y su ministerio se basa a su vez en su resurrección, pero no hay resurrección si antes no hay muerte. Los que mal usan su autoridad es porque jamás han muerto.
La autoridad que viene del ministerio jamás se impone sobre el pueblo.

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